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Sondeos Arqueológicos en el Páramo Sur: El Túmulo de Valdepernales y El Pozuelo.

Los yacimientos arqueológicos de Valdepernales y El Pozuelo, situados en lo alto del páramo de la localidad de Conquezuela, fueron dados a conocer, a través de una prospección intensiva llevada a cabo en todo el Valle de Ambrona, en el año de 1998. Pese a la protección legal de que gozan los yacimientos arqueológicos en virtud de la Ley de Patrimonio de 1985, algunos de ellos han sido severamente deteriorados como consecuencia de unas roturaciones efectuadas con la finalidad de reforestar dicho páramo.

Los miembros del equipo de investigación del Plan Integral de Actuación del Valle de Ambrona se encuentran en la actualidad efectuando una evaluación de los daños causados por las roturaciones anteriormente aludidas, que comprende sondeos en varios enclaves arqueológicos.

En el caso de Valdepernales, los esfuerzos se han centrado en un túmulo, cuya apariencia externa permitía albergar la esperanza de que se tratara de una tumba prehistórica. El miércoles 2 de julio, este último término pudo ser confirmado gracias al hallazgo, en este pequeño monumento funerario, de un vaso cerámico campaniforme, tipo Ciempozuelos, característico de los ajuares funerarios de en torno al 2100 cal. a. C.

En sucesivas jornadas de trabajo dos nuevos recipientes han sido exhumados: un cuenco y una cazuela. Junto con el vaso, estas cerámicas componen el conjunto básico que constituye un ajuar campaniforme típico del horizonte Ciempozuelos. Además han sido localizados restos óseos pertenecientes al individuo que ahí fue sepultado y una punta de flecha de sílex, elemento que también es frecuente en este contexto. La propia estructura de la tumba está dotada de gran interés, habiéndose detectado bajo el túmulo un peristalito (circulo de piedras) que delimita simbólicamente el espacio sagrado del sepulcro. Ello viene a aportar información añadida sobre la arquitectura funeraria y los rituales mortuorios de la época.

El hecho de que los restos óseos no representaran la totalidad del individuo y el que los recipientes se hallaran fragmentados ha sido interpretado, de manera preliminar, por el equipo de investigación, como la evidencia de que, en algún momento de su historia, la tumba fue profanada, hecho que se constata frecuentemente en estas tumbas de la Prehistoria Reciente.

En el año 2000, en El Túmulo de La Sima, próximo al de Valdepernales, fue hallada una sepultura de este tipo, apenas un poco más antigua. El análisis de los recipientes cerámicos ahí recuperados permitió documentar la cerveza más antigua de Europa conocida hasta la fecha. Dicha bebida, en aquella época, no tenía un uso común, sino que estaba relacionada con conmemoraciones sociales importantes y, tal vez, reservada a una incipiente elite social.

En el caso de El Pozuelo, un par de sondeos han podido determinar la naturaleza doméstica de este yacimiento, severamente afectado por las roturaciones, en el que han podido recuperarse materiales arqueológicos de especial significado para los especialistas. Entre ellos destacan un microlito geométrico de época neolítica (V - IV milenio antes de Cristo) y múltiples fragmentos cerámicos cuyas formas y decoraciones permiten su atribución cronológica a los primeros momentos del calcolítico campaniforme. Tanto estos datos cronológicos como el evidente contacto visual con el ya mencionado monumento de La Sima, nos permiten poner en relación ambos yacimientos (hábitat y panteón funerario), cuyos momentos de utilización en general coinciden.

Afortunadamente, buena parte del yacimiento de El Pozuelo, conocido a través de una prospección geofísica efectuada por el especialista alemán Dr. Helmut Becker, no ha sido roturada y permite albergar fundadamente la esperanza de que se convierta en una de las principales fuentes de información para los investigadores que desarrollan este proyecto científico en los próximos años.

Las labores de evaluación de los daños causados por la roturaciones no terminan con los dos yacimientos tratados, sino que, en el momento de publicarse este texto, se habrá acometido ya la realización de un sondeo en el yacimiento conocido como Los Dolientes I, en el que, previamente, han podido observarse abundantes fragmentos cerámicos en superficie que denotan su cronología de época campaniforme.