Siendo la investigación
arqueológica el principal objetivo del Plan Integral de Actuación
en el Valle de Ambrona, tienen una importancia primordial dentro
del mismo las actividades de campo –excavaciones y prospecciones
arqueológicas- de las cuales se obtienen los datos que, posteriormente,
son analizados por los miembros del equipo investigador.
Dichas campañas arqueológicas se iniciaron en 1994,
con una primera actuación de urgencia en La Peña
de La Abuela (Ambrona), cuyos resultados hicieron aconsejable
la prosecución de las actividades en este monumento que
finalizaron en 1998. Dichas excavaciones permitieron definir el
complejo funcionamiento de esta tumba monumental neolítica
y aportó información crucial sobre las gentes que
la construyeron y usaron hace unos 6000 años.
En el transcurso de estos años, se iniciaron también
las excavaciones en otros dos enclaves: La Lámpara y La
Revilla del Campo; en ambos casos se trata, no ya de tumbas, sino
de los restos arqueológicos de los poblados de los primeros
moradores neolíticos de Valle. Estos pioneros fueron los
responsables de la introducción de nuevas formas de vida,
basadas en la agricultura y la ganadería, hasta entonces
inéditas en estos territorios. La Lámpara se sitúa
en el mismo emplazamiento que La Peña de La Abuela, pero
representa una ocupación mucho más antigua, hace
unos 7700 años. Ahí han podido documentarse restos
de cereal, de ganado, molinos de mano, cerámica…
todo ello aparece por primera vez, en estos momentos de principios
del VI milenio a. C., en el interior de la Península Ibérica.
En la Lámpara se excavó igualmente una tumba en
fosa con un solo individuo, una anciana que fue enterrada ahí
junto con un modesto ajuar funerario; este tipo de tumbas se nos
muestra radicalmente distinto a las grandes tumbas monumentales
que, un milenio más tarde, empezarían a construirse.
La Revilla del Campo (igualmente en Ambrona) ha ofrecido una
información muy similar a la de La Lámpara, confirmando
que cuanto ahí se ha hallado no era un caso aislado, sino
un fenómeno ya generalizado.
Durante el invierno de 1997 a 1998, le fue encargada por parte
de la dirección de este proyecto a la empresa ARATIKOS,
la prospección intensiva de todo el Valle de Amrbona. De
esta enorme labor de documentación, resultó el hallazgo
de 107 yacimientos prehistóricos, lo cual supone una impresionante
densidad de ocupación en una franja de terreno que mide
unos 15Km de largo por 2 de ancho. A partir de esta prospección
se pudieron decidir los yacimientos más interesantes para
proseguir las excavaciones programadas en función del tipo
de datos que en cada momento fueran necesarios para el desarrollo
de la investigación.
En el verano de 1999 se iniciaron las excavaciones en El Túmulo
de La Sima (Miño de Medinaceli), que se prolongarían
hasta el año 2001. Se trata de otra tumba monumental, la
mayor y la más compleja de cuantas hasta ahora han sido
objeto de intervención desde este proyecto. Este monumento
fue fundado en fechas similares a las de La Peña de La
Abuela, presentando un primer nivel de “tumba-calero”
(Sima I). Posteriormente, y por encima del mismo, fue construida
una nueva cámara funeraria (Sima II), de finales del neolítico
o de principios del calcolítico. Finalmente, el monumento
fue reutilizado para enterrar a dos individuos de época
campaniforme, acompañados por los ricos ajuares que caracterizan
las tumbas de este momento.
Entre los elementos que conformaban dicho ajuar se hallaban los
recipientes cerámicos que contuvieron la que, hasta ahora,
es la más antigua de las cervezas de Europa. A partir de
este hallazgo, Cervezas San Miguel, mostró un vivo interés
por el proyecto y viene apoyándolo con firmeza desde entonces.
Estos recipientes, los vasos campaniformes, presentan una forma
y decoración muy características, y dan nombre a
todo un período de nuestra Prehistoria.
En el año 2002 se inició la excavación de
dos nuevos yacimientos. En primer lugar, el Abrigo de Carlos Álvarez
(Miño de Medinaceli), un saliente rocoso que atrajo la
atención de los investigadores de nuestro equipo por presentar
unas pinturas rupestres en una de sus paredes. La excavación
ha revelado la existencia de una prolongada e intensa ocupación
humana del lugar que se remonta a inicios del neolítico
y perdura hasta época moderna, pasando por niveles de época
campaniforme, de la Edad del Bronce, de la Edad del Hierro, Romanos,…
De manera simultánea se comenzó a excavar La Tarayuela
(Ambrona), una pequeña tumba monumental, que escondía
en su interior una gran cantidad de deposiciones funerarias con
numerosos elementos de ajuar.
Durante este año 2003, además la prosecución
de las intervenciones en el Abrigo de Carlos Álvarez, se
ha abordado el estudio de los yacimientos de El Pozuelo, Valdepernales,
y Los Dolientes I, además de la prospección sistemática
de 18 yacimientos del Páramo Sur del Valle, entre los cuales
se incluyen los tres que acabamos de mencionar. Los resultados
irán presentándose paulatinamente en esta misma
WEB.